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ARIEL BORRERO ALFONSO

Ariel "el remolcador" Borrero


Ariel Borrero: El eterno "Remolcador" del béisbol cubano

Por Fabián Caballero


En la historia del béisbol cubano, existen bateadores de fuerza bruta y bateadores de tacto fino. Pero hay una estirpe especial, casi en peligro de extinción: la de los bateadores oportunos. En ese selecto grupo, el nombre de Ariel Borrero Alfonso brilla con luz propia. No por gusto el pueblo y la crónica deportiva lo bautizaron con un apodo que intimidaba a los lanzadores rivales: "El Remolcador".


Nacido un primero de enero de 1972 en el Central Washington (Manacas, Villa Clara), Borrero fue el ejemplo vivo de que el talento y la perseverancia pueden vencer cualquier prejuicio. A pesar de que en su juventud fue rechazado por "no tener el tamaño requerido" para el equipo provincial, el destino le tenía reservado un puesto de honor en el cuarto turno de la alineación naranja.


Una carrera forjada en la constancia
Borrero debutó en 1994 sin haber pasado por las escuelas de alto rendimiento (EIDE), demostrando que su instinto para el juego era natural. A lo largo de 21 Series Nacionales, construyó números que lo sitúan entre los grandes de nuestra pelota:


Hits: 2,061
Dobles: 412 (una verdadera máquina de dar batazos de dos bases)
Carreras Impulsadas: 1,107
Average de por vida: .312


Héroe de mil batallas
Si algo definió a Borrero fue su capacidad para crecerse en los momentos de máxima presión. Lo vimos en el Primer Clásico Mundial (2006), donde se ganó la titularidad a base de batazos hasta ocupar el cuarto turno, ayudando a Cuba a alcanzar aquel histórico segundo lugar. Lo volvimos a ver en el Mundial de 2009, conectando ese jonrón inolvidable para empatar la final contra Estados Unidos.


Su vitrina no solo guarda récords (como el de más hits y triples para un villaclareño), sino también cuatro títulos nacionales: dos con su amada Villa Clara y dos como refuerzo de lujo con Ciego de Ávila.


Eventos internacionales
Ariel Borrero no solo fue un baluarte en Cuba; su temple lo llevó a ser uno de los bateadores más respetados por el pitcheo internacional. Estos son los hitos que marcaron su paso por la selección nacional:

• Clásico Mundial de Béisbol (2006): Su actuación más legendaria. Aunque no comenzó como titular, terminó ganándose el puesto de cuarto bate y fue el tercer mejor bateador del equipo Cuba con un impresionante promedio de .429. En este torneo, le conectó hits a dos ganadores del premio Cy Young: el zurdo venezolano Johan Santana y el derecho dominicano Bartolo Colón. Fue pieza clave para el histórico 2do lugar de Cuba.
• Campeonato Mundial de Béisbol (2009): Durante la cita celebrada en Europa (Italia, España y Holanda), Borrero reafirmó su estatus de bateador de momentos grandes. En el juego final por la medalla de oro contra Estados Unidos, conectó un jonrón para empatar el encuentro, demostrando su capacidad de respuesta en situaciones de máxima presión.
• Serie del Caribe (2014 y 2016): Fue protagonista del histórico regreso de Cuba a estos torneos, primero con su equipo, el Villa Clara (2014), y posteriormente reforzando a los Tigres de Ciego de Ávila (2016).
• Copa L.G. en Panamá (1989): Una de sus primeras experiencias internacionales donde comenzó a foguearse con el pitcheo foráneo.
• Torneos en Holanda (Haarlem y Rotterdam): Participó en varios certámenes europeos, donde su habilidad para conectar líneas hacia la banda contraria lo convirtió en un bateador sumamente difícil de dominar para los lanzadores profesionales de otras ligas.
• Preolímpico de Béisbol: Integró la escuadra nacional en las fases clasificatorias, ayudando a asegurar la presencia de Cuba en el máximo evento deportivo multidisciplinario.


Más allá del diamante
Ariel no solo fue un guerrero en el campo, sino una voz honesta fuera de él. En su retiro, se unió al sentir de millones de aficionados al reclamar más presencia del béisbol de las Grandes Ligas en las pantallas cubanas. Para él, como para nosotros, el béisbol es identidad, y para recuperar su brillo, hay que ver y aprender de "la buena pelota".

Retiro 
El 19 de diciembre de 2016, el Estadio Augusto César Sandino se puso en pie para despedir al hombre que mejor defendió la inicial en su época. Se retiró el jugador, pero nació la leyenda del número 12, el bateador que siempre sabíamos que, si estaba en el plato con hombres en base, la carrera iba a anotar.


"Un bateador muy estable, era difícil verlo mal al bate". Así lo recordaremos siempre: con la serenidad del que sabe que el juego está en sus manos.




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